CARTA A LOS COMPAÑEROS DE NUESTRO GRAN PARTIDO.¿POR QUÉ FALSEAR LA VERDAD SOBRE AUTÉNTICOS LUCHADORES APRISTAS?
¿Qué se proponen quienes se empeñan en tratar de demostrar que los años de militancia aprista del c. Jorge Del Castillo no son suficientes para probar su calidad aprista?
¿No sería acaso suficiente valor aprista el haber enfrentado la dictadura de Fujimori y Montesinos exponiendo su vida y la de su familia, así como defendiendo la vida del c. Alan García cuando pretendieron asesinarlo?
¿No sería suficiente demostración de responsabilidad y compromiso con el Partido de Víctor Raúl Haya de la Torre el haber asumido la Secretaría General del mismo en momentos muy difíciles para la democracia del país?
¿Es que no recordamos cómo al asumir la conducción del Partido, la Casa del Pueblo se encontraba en las peores condiciones que hacían recordar cuando otras dictaduras la cerraron para evitar que pudiéramos reunirnos y hacerle frente? ¿No fue el compañero Jorge Del Castillo quien reabrió el Comedor del Pueblo, al que los compañeros llamabamos “Cocoroco”, así como la Cafetería del Pueblo, que estaban hechos unas ruinas, al igual que el edificio al costado de la Casa del Pueblo, pero que fueron completamente restaurados y puestos en funcionamiento con la colaboración del compañero Ebert Echevarría, convocado por el c. Jorge?
¿No es acaso verdad cuánto apreciaba el Jefe el comedor del Pueblo adonde iba él diariamente a probar la calidad de las preparaciones? ¿No es acaso verdad que el Pasaje Arévalo dentro del Partido, donde otrora funcionaban la Biblioteca, las Academias Pre-Universitarias, la Escuela de Oratoria para los jóvenes, y la Escuela de Radio y Televisión, se había convertido en un lugar triste y lóbrego (ni qué decir del local de la CHAP), donde inclusive asaltaban delincuentes comunes porque no había quién impidiera su ingreso? ¿No fue el compañero Jorge quien apristamente convocó a verdaderos compañeros a fin de recuperar los servicios del Pasaje Arévalo y poner en orden toda esta calamidad, que afectaba inclusive a las bases del Partido?
¿No dice esto suficiente de las calidades de militante, preocupación y corazón apristas del compañero Jorge? Solamente quien estuviera imbuido de la tradición y la mística aprista, forjadas en las luchas e inspiradas en el pensamiento de Víctor Raúl, pudo poner en primer término -y no el cálculo político personal- la restauración de estos locales que son símbolos de nuestra identidad aprista. A mí me correspondió ubicar al c. Ebert Echevarría y reunirlo con el c. Jorge para emprender esta tarea que él decía era muy importante por ser parte de la historia del Partido.
Yo fui Secretario General del Comando Nacional de la Juventud Aprista Peruana en los años 1965 y 1967 y antes de eso fui Secretario de Asuntos Estudiantiles del Comando Nacional de la JAP, y aún antes fui militante del Sector 8vo. de Lince que tenía un lema muy conocido: “En la acción y en la mente el Octavo está presente”. Mi padre, Armando Vélez, permaneció preso en El Frontón 4 años, y 2 años después estuvo en la Penitenciaría y antes también estuvo deportado en Chile (junto con Luis Alberto Sanchez, Manuel Seoane y Juan Mosto entre otros), donde constituyó parte del Comité de Guerra que se comprometió con el alzamiento cívico en Arequipa; fue amigo íntimo del c. Pretell, del c. Carlos Steer, del c. Alfredo Tello Salavarría, del “Manco” Juan Valdivia. Pueden preguntarle al c. Hugo Camiloni quién fue Armando Vélez. Mi madre, Juanita Gonzáles Trujillo, que hoy tiene 102 años y estuvo presente en la última Asamblea de Mujeres Apristas del Partido, también pagó prisión, un año en la cárcel de mujeres, y también estuvo deportada en Chile…
Y ahora van a decir que no soy aprista y que escribo esto porque soy amigo de Jorge y tengo algún interés bastardo en defenderlo, cuando lo que hago es un simple acto de justicia pues es de apristas defender la verdad. Cuando aún yo no era Secretario General de la JAP y por encargo del Jefe del Partido tuve que comandar acciones políticas riesgosas, cuando reaccionamos en contra de la dictadura soviética que invadió Checoslovaquia, fue precisamente el joven Jorge Del Castillo quien nos acompañó con eficiencia y valor apristas así como en otras misiones reservadas. De tal modo que antes del año 1965, este alto y escuálido joven imberbe –Jorge Del Castillo- ya estaba metido en cosas de jóvenes mayores que tenían el honor de seguir las instrucciones del Jefe.
Tendría que contar cuántos jóvenes estudiantes de colegio como Manuel Negreiros, Juan Enciso, Carlos Gastelú o Meche Cabanillas, etc., activaban políticamente desde tan corta edad. Yo mismo, estando en cuarto de secundaria tuve la invitación de los cc. Alfonso Salcedo y Víctor Tirado para sumarme a la actividad del Partido, y a los 14 años –como situación excepcional- me permitieron inscribirme en el Sector 8vo. (tengo el carnet para probarlo). Y así fue el caso del c. Jorge Del Castillo, quien ni siquiera tenía que militar en un sector porque su participación política ya se estaba dando en niveles que seguramente algunos no conocían y no podían conocer por elemental seguridad. Esto dice bastante de quién se trata, pues ha sabido callar respetando el silencio aprista que nos enseñaron los combatientes y viejos “frontoneros” del Partido.
No solamente yo fui testigo de la antigua militancia del c. Jorge sino también una larga lista de muchos otros compañeros como Hugo Moreno, Genaro Vélez, Ebert Echevarría, Raúl de la Cruz, Carlos Gastelú, Benigno Chirinos, Antonio Flores Ronceros, César Anaya, Julio Sayas, José Luis Pérez Sanchez Cerro, Edison Guiven, Eduardo Molina, Janet Gamarra, Julio Varela, Roberto Martínez, Lucas Rodríguez, David Nuñez, Julio Bringas, Jorge Osorio y también compañeros que hoy ya no nos acompañan como Teodoro Jiménez, Hugo Ruiz y León, y Casalino Grieve.
Suscribo esta carta con mi nombre porque es de apristas decir las cosas de frente y no anónimamente. Reto asimismo a quienes mienten a discutir en la Casa del Pueblo, dónde estuvieron ellos cuando nosotros nos jugábamos la vida sin esperar nada, absolutamente nada.
¡FE, UNIÓN, DISCIPLINA Y ACCIÓN!
Leonidas Manuel Vélez Gonzáles
D.N.I. 10151949
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