jueves, 26 de marzo de 2009

María Isabel Massa: "Siempre quise sentir esta libertad"

Casada y con una hija de dos años, vivía en casa de su madre. Su esposo no tenía trabajo, el de ella la tenía frustrada. Renunció, se prestó US$2.000 y, en tres años, ganó su primer millón.
María Isabel Massa estudió en el San Silvestre y sus padres le pagaron una carrera en España que ella no terminó. Si usted es de los que piensan que solo las historias de quienes salieron de abajo valen la pena, pase la página. María Isabel tiene 32 años y hoy, quien la ve, no podría creer que hace solo tres años vivía en total estado de frustración. Pero decidió romper y, sí, ella salió de abajo. D&M Language Services, así se llama su empresa.
En marzo del 2006 su esposo no tenía trabajo, su hija tenía dos años y usted decidió renunciar al suyo para con 2.000 dólares prestados iniciar su propia empresa. ¿No era una locura?
Sí (ríe)… Mi esposo había perdido su negocio y yo trabajaba en una empresa que hacía traducciones y, efectivamente, eso era lo único que teníamos. Creo que precisamente por eso decidí renunciar.
Pero las cosas no pintaban bien en su vida.
No. De hecho, incluso vivíamos en la casa de mi madre.
Entonces, ¿por qué lo hizo?
Porque sentí que era el momento, y que no tenía nada que perder: tenía un trabajo que no me inspiraba, en el que sentía que no me dejaban crecer. Ni bien entré (a esa empresa), sentí que tenía ¡tanto por hacer! Que yo lo haría de otra forma, que sería mejor… Pero pasaba lo que pasa cuando trabajas para otra persona: no me dejaban hacer lo que yo quería; y tampoco era que ganara como para decir: “Uy, pero esto me salva la vida”. No. Era el momento: mi hija tenía dos años, todavía no tenía que pagar colegio; quería irme de la casa de mi mamá y, aunque parecía que tenía todas las condiciones en contra, dije: “Es ahora ¡o nunca!”.
Estudió en el San Silvestre, uno podría pensar que el respaldo económico de sus padres le hizo fácil la aventura.
De hecho me ayudaron: yo vivía en casa de mi mamá, con mi hija y con mi esposo; y eso ya era mucho. ¿Pedirles plata? Preferí hacerlo sola. Mi hermano me prestó para comprarme una computadora nueva, porque iba a empezar con una malaza.
¿No era más seguro seguir como dependiente?
Claro, era más seguro, pero “más seguro”, nada más. Era más frustrante.
Detalle clave: la seguridad que te da un trabajo dependiente puede terminar vinculándose con la frustración,
¿no?Para mí, por lo menos. Hay gente que necesita esa tranquilidad, a mí me frustraba muchísimo. Sentía que mis decisiones no iban a llegar a nada… Creo que siempre quise tener mi propia empresa, sentir esta libertad.
Se mandó y al final del 2006 facturó más de S/.300 mil. No se había equivocado.
No. Desde el principio nos ofrecimos como empresa (de traducciones) a Estados Unidos y tuvimos respuesta. El primer mes vendimos (por servicios) mil dólares; el segundo, cinco mil; y así, ¡y nos parecía mentira!
El 2008 facturó más de un millón de soles.
Sí.
¿Qué siente?
Aunque suene cliché, me siento ¡súper orgullosa! Hemos hecho una empresa de la que ahora vivimos; y es raro, porque hace un tiempo no teníamos ¡nada! Ahora, ya tenemos un camino.
Sin embargo, usted quería ser bióloga.
Sí, eso me encanta hasta ahora… ¡pero ya no soy, pues!
Ingresó a la Agraria, se fue a estudiar a España… pero en ambas partes se la pasó casi vagando.
Estaba súper perdida (ríe)… iba a la Agraria, no hacía mucho, ¡pero la pasaba mostro! (ríe más)… Ahí conocí a mis mejores amigos, a mi esposo… No cambio esa época por nada.
¿Cómo entender que la chica que entonces estaba perdida ahora la esté rompiendo en un rubro completamente distinto?
A veces digo: “¡Cómo me pude equivocar tanto!”.
Se quedó un año en España, ¿por qué decidió regresar?
Te voy a contar: yo en el colegio era la chica educada, pero mis papás se separaron cuando estaba en el último año… Estaba súper perdida. Entré a la Agraria y me encantó, era un mundo totalmente nuevo respecto al que yo conocía. Para mí, fue un escape, una liberación. Conocí otras cosas y me dediqué a eso: a conocerme, a conocer cosas nuevas… a vivir. Aunque claro, sin estudiar.
Conoció la libertad.
Me encontré. Conocí gente diferente con la que me sentía cómoda, con la que tenía cosas en común. Fue como una revelación.
Seguro eso la llevó a experimentar en España, pero regresó a Lima y no tenía carrera.
¡No tenía nada! Y ya tenía 22 años, así que dije: “Bueno, voy a trabajar mientras encuentro qué quiero hacer”. Entré a una agencia de viajes, estuve ahí cuatro meses. Veía a la chica que trabajaba a mi costado, que ya tenía ahí dos años y ganaba tanto… “¿Adónde llego si me quedo acá?”. Imagino que si te gusta, aprendes y llegas adonde quieres, pero a mí no me gustaba.
Gracias al colegio, sabía inglés.
Lo único que sabía hacer era hablar inglés. Lo tenía como algo que estaba ahí, algo a lo que nunca le había dado importancia. Empecé a enseñar en el Británico y me di cuenta de que me encantaban los idiomas.
Estudió traducción, entró a trabajar en una empresa de ese rubro, descubrió que el servicio que ofrecían podía ser mejor.
Descubrí que yo quería dirigir las cosas, ¡que yo lo haría diferente! Pero: “¿Por qué no hacemos esto?”. “¡No!” (ríe)… Estaba frustrada.
Se dio cuenta de que quería ser jefa.
¡Quería tomar las decisiones! Me encargaron un tema de ventas, ¡y vendía, pues! O sea, contactaba nuevos clientes. Entonces dije: “Pucha, si ya sé contactar clientes, estoy manejando proyectos… ¡ya mejor lo hago como yo quiero!”.
Y en marzo del 2006…
Salí en agosto del 2005 y empezamos a planificar. Nos reuníamos todos los días con mi amiga (su entonces socia); y mi esposo, como no tenía trabajo, nos ayudaba un montón.
Vivían en casa de su mamá.
Sí, y una amiga -bien cercana- nos prestó plata para poder vivir durante un par de meses.
¿Cómo se sentía? Estaba casada, tenía una hija y vivía en casa de su mamá; prestándose dinero para vivir.
Horrible.
Se lo pregunto porque muchos pensarán: “Es rubia, estudió en el San Silvestre… su vida debe ser fácil”.
Me sentía horrible, ¡esa es una situación horrible para cualquiera! ¿Sentir que no te puedes valer por ti mismo? Y yo tenía una hija…
En marzo del 2006, en un cuartito de dos metros cuadrados y con dos mil dólares prestados, empezó.
En un cuarto de servicio. Empezamos a mandar publicidad por Internet, a llamar, y comenzó a entrar trabajo. Pero con mi socia no veíamos las cosas igual, y a los tres meses nos separamos; y tuvimos que salir (María Isabel y su esposo, pues el cuarto de 2x2 lo había puesto su ex socia).
Para entonces ustedes ya tenían claro lo que querían.
Lo teníamos súper claro.
Ahora incluso da charlas a chicos que quieren hacer empresa en su rubro.
Acá se cree que esto se reduce a traducir partidas de nacimiento para los que se quieren ir del país, pero lo que nosotros hacemos es muy diferente; y mi idea, cuando doy esas charlas, es ampliar el horizonte. ¡Hay un mundo allá afuera! Y ni siquiera te tienen que ver: solo necesitas una computadora y una página web, que es la única referencia que los clientes tienen de ti.
Así facturó más de un millón.
Sí (ríe)… y nos estamos organizando para crecer más.
¿Qué dice de todo esto su mamá?
Ella está contenta… ¡de que nos hayamos ido de su casa! (ríe)…
FICHA
Nombre:
María Isabel Massa Reátegui.
Colegio: San Silvestre.
Estudios: Abandonó Biología en la Agraria y en la U. de Santiago de Compostela, España. Traductora de Euroidiomas.
Edad: 32 años.
Cargo: Propietaria y gerente general de D&M Language Services.
D&M Language ServicesEmpresa que brinda servicios de traducción y trascripción de documentos. María Isabel la creó en marzo del 2006 con un préstamo de US$2.000.
Ascenso Sus clientes son en un 90% empresas estadounidenses de traducción. Al mes contrata a unos 60 traductores. El 2008 facturó S/.1,1 millones

1 comentario:

  1. ¿Factura esa cantidad? wowww Entonces no entiendo cómo no le alcanza para pagar a los traductores freelance que contrata. A mí me debe el trabajo que hice en todo 2014. Y me dice que tiene "problemas de flujo", que por eso no me ha pagado, y que tengo que esperarla...¿Más todavía? ¿No es más que suficiente 10 meses de espera para cobrar los trabajos?

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