jueves, 26 de marzo de 2009

Perú-Chile*

Por Jorge del Castillo Gálvez
La demanda ante La Haya y el TLC, han puesto en primeras planas la relación entre nuestros países, por ello una mirada a la historia nos deja la lección que no debemos dejarnos arrastrar ni por la improvisación, ni por la desunión nacional.A poco de su creación como república, Chile se orientó a tener estabilidad y orden. Entre 1833 y 1879 tuvo seis presidentes. El Perú tuvo veinte. En Chile no hubo ningún golpe de Estado, en Perú hubo trece.
Sobre esta base, Chile se trazó arrebatarle al Perú el liderazgo del Pacífico, no reparando en medios para ello (impedir la unificación peruano-boliviana, apropiarse de los recursos del guano y el salitre, conquistar territorios como Tarapacá y Arica).
En los últimos tiempos, los sucesivos gobiernos de la Concertación han tenido la inteligencia y prudencia de remontar a la dictadura sin variar su estrategia de crecimiento sostenido. Esto sin duda coloca hoy a Chile en una situación política, económica y militar superior a la del Perú.
Sus capitales han salido decididamente de sus fronteras, llegando al Perú (se estiman 6 mil millones de dólares). La inversión peruana es muy inferior, por ahora.
Por ello, el releer la historia y analizarla a la luz de los tiempos actuales, nos enseña cómo afrontar una relación con un vecino difícil que siempre estará presente.
Visión y misión del futuro
El año 2006, el presidente Alan García marcó un camino, nuestra competencia debe ubicarse en la ruta del desarrollo económico, convirtiéndose el Perú en el líder del Pacífico Sur.
La clave para obtener el liderazgo está en darle al Perú continuidad en el desarrollo del Estado y un alto grado de estabilidad en los campos económico, jurídico, político y social y con planes de mediano y largo alcance.
Un primer tema es el económico. En las últimas décadas, Chile ha tenido una tasa de crecimiento superior, su PBI asciende a US$ 169,458 mm., mientras que el PBI del Perú es de US$ 128,000 mm., pero es bueno anotar que nuestro actual nivel de crecimiento es más del doble que el chileno. Subimos de 5 a 7.7, 8.9 y 9.8% en los últimos tres años, frente al 4.7 que bajó al 3.2% en el último año en Chile.
Los efectos de la crisis internacional golpeará más a Chile que al Perú, probablemente nuestro crecimiento se atenúe a 5%, pero será el más alto de América Latina y el de Chile baje a menos de 1%.
En reservas internacionales casi las hemos duplicado desde el 2006, estamos en US$ 31,176 mm que representa el 24.2% del PBI frente al 13.7% de Chile.
La inflación en el Perú es inferior y nuestro déficit fiscal es casi cuatro veces menor que el chileno (Perú 2.3% - Chile 6.9%).Mientras Chile es monoexportador (produce casi 5 veces más cobre que Perú), el Perú tiene otros minerales que ellos no tienen (oro, plata, zinc, estaño, plomo, molibdeno, etc.). Adicionalmente el Perú es productor de petróleo y gas natural, productos con los que no cuenta Chile. Es increíble que Chile sin tener selva amazónica, exporte 10 veces más madera que nosotros. Nos ganan exportando manzanas, pero tenemos mejor potencial en otros productos agrarios. Nos ganan en vino, pero los barremos en pisco (el verdadero). Les ganamos en pesca y agricultura. Nuestro turismo es superior y en gastronomía les llevamos años luz.
Antes Chile era el único país de América del Sur con grado de inversión y TLC con Estados Unidos, en los dos últimos años los logramos también, pero todavía nos llevan ventaja en la relación comercial con el mundo, pero estamos avanzando.El puerto del Callao, el año 2008, pasó el millón de contenedores, superando a Valparaíso y esa es una ventaja que no perderemos gracias a las ampliaciones que se vienen haciendo. A este ritmo, el Perú podrá alcanzar y superar a Chile en los próximos años.
En el terreno de los indicadores sociales, todavía nos llevan distancia, en materia de pobreza (Chile 18% - Perú 39% aunque bajamos de 48% en 2 años) y en tasa de desempleo igualmente (Chile 7% - Perú 8.1%).
Por ello, tenemos la clara visión que la ventaja que Chile nos lleva es consecuencia de su sostenido desarrollo y estabilidad y que el equilibrio en todos los terrenos (incluido el militar), no será sino la consecuencia de políticas que dejen en el olvido la improvisación del siglo XIX.
Sin duda, que superado que sea el diferendo por la Corte de La Haya, que confiamos nos sea favorable, pero que debemos acatar ambos países cualquiera que fuere el resultado, nos espera un destino común de mayor progreso de nuestros pueblos, negociando con nuestro TLC o compitiendo limpiamente frente a los mercados mundiales.
Para lograr ello, necesitamos de nuestra clase política y de la sociedad en su conjunto, responsabilidad y unidad. Con chauvinismos trasnochados no llegamos a ningún lado; divididos entre peruanos, como en el 79, menos.

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